Un grupo de trabajo en red construye de forma cooperativa una base de
conocimientos acerca de los temas que va tratando. Esta in formación hay que
almacenarla y organizarla si en el futuro se puede usar para estudiar para un
examen o trabajarla para un ejercicio. Intentar leer todos los materiales que se han
ido acumulando en red la noche anterior a un examen no es una manera efectiva
de repasar.
La lectura activa es útil. Cuando se lee un mensaje, los usuarios pueden pensar si
hay información o ideas que reseñar o a los que responder más adelante. En caso
afirmativo, pueden descargarlo o imprimirlo. Cada mensaje nuevo que se recibe es una pieza de un rompecabezas de información en pleno crecimiento que hay que
recordar, organizar, retener y entender.
Un método para tratar con el volumen de materiales nuevos es establecer ficheros
temáticos en el PC y añadirles los mensajes nuevos cada día. Los comentarios o
palabras clave pueden mostrar el tema y los mensajes anteriores a los que está
vinculada cada nueva aportación. Se pueden usar las negritas para subrayar
palabras clave que se tengan que encontrar con facilidad. Si el PC cuenta con un
sistema de hipertexto, se puede usar para organizar y vincular los mensajes por
temas y por referencias cruzadas.
El usuario que no tenga disco duro puede almacenar y organizar los materiales en
papel, dejando márgenes amplios para las notas,
usando un rotulador para recalcar las ideas importantes o añadiendo a mano las
palabras clave y referencias cruzadas.
Algunos sistemas de conferencias dan la posibilidad de colocar claves personales
sobre los mensajes a fin de ir clasificándolos a medida que se leen. Otros
proporcionan una herramienta de marcado rudimentaria para poder buscar los
elementos o listas marcadas más tarde. Por el momento hay pocos sistemas de
conferencias que ofrezcan métodos útiles para que la gente lea materiales
complejos. El usuario tiene que poder marcar secciones de texto múltiples con
colores distintos, formar vínculos hipertextuales personales para relacionar el
material con cualquier otro elemento de la discusión, y hacer anotaciones en los
márgenes. Si se pudieran hacer esta clase de operaciones comunes que se hacen
con papel, lápiz, tarjetas para clasificar, tijeras, cinta adhesiva y fotocopiadoras, se
podría leer de forma mucho más eficaz en pantalla. La ausencia de estas
funciones explica por qué todavía mucha gente prefiere usar el papel impreso en
vez de leer en pantalla.